18 de diciembre. Olivemoon

La canción de las 16:09. Salgo a correr de manera habitual y nunca he sentido miedo al hacerlo. No tengo tetas. Sé lo que es el miedo. Por eso, con que una persona, hombre o mujer, lo sienta, me vale. ¿Cómo coños se hace para no creer un sentimiento? Hay hijos de puta que matan selectivamente a mujeres. Hasta no hace mucho, otros de su calaña hacían lo mismo por ideales políticos y ahora mismo, alguien lo está haciendo en el mundo por creencias religiosas. Coinciden en que hay una motivación. Lo hacen por algo. Unos por ideas, otros por asquerosa superioridad machista. Malditos sean todos ellos. Busqué una canción, ya sabéis, mayormente desconocida, pensando en Laura Luelmo. Encontré esta preciosidad de un grupo, después supe que maravilloso, llamado Olivemoon. Y no pude dejar de pensar en Laura ni de escuchar esta música. 

Anuncios

17 de diciembre. Elenitakatá

La canción de las 12:53. Andaba yo ciertamente alejado de la nueva hornada de cantautores que circulan por ahí. Siempre me gustaron, mas últimamente otras músicas me atraparon. Alguien me habló un día (¡viva la concreción) de una joven madrileña autodenominada como Elenitakatá y ni un segundo tardé en escucharla. Justo el mismo tiempo en el que me volví a interesar por esa estirpe épica de los autores de canciones (como si los demás no lo fueran). Suena extremadamente bien este “Verte más”. Y eso es lo único que importa.  

16 de diciembre. Volver

La canción de las 11:55. Ahora que, por primera vez en mi vida, vuelvo de vez en cuando, experimento con gusto esa nueva sensación. Miriam y Luis son dos jóvenes madrileños que decidieron dejar el grupo al que pertenecían para desarrollar su música en solitario. Con unas buenas alas es mucho más sencillo volver. A donde sea. 

15 de diciembre. Alfred García

La canción de las 11:25. Llego virgen al encuentro con Alfred García. Se me ha hecho prácticamente imposible, pero lo he logrado. No sé nada de Operación Triunfo desde que, junto a toda España, vi a Rosa, y al propio Alfred solo le medio vi, y mal, aquella noche del último Eurovisión devoradísimo por ese talentazo natural llamado Amaia Romero. El caso es que el chaval es músico y esa condición no la poseen muchos de esos que se tienen por tales. A mí, de hecho, me hubiera gustado serlo, pero me dio por juntar letras, escribiendo sobre ellos en ocasiones. Escucho su disco, autoproducido y con ¡16 canciones!, sin prejuicios y con la admiración con la que me rindo ante el talento. Y rápidamente se ve que el chaval tiene cultura musical y referencias, y que ninguna de ellas es Don Omar. Y tiene algunas piezas que no hay literalmente por donde cogerlas, pero en otras, podríamos decir que en la mayoría, algo se ve. De estas últimas me podría quedar con el precioso Himno del Prat o con Barcelona, pero lo hago con este Wonder, que canta con su paisana Pavvla, que oh casualidades, también pasó por aquí hace un tiempo. Larga vida a los valientes. 

14 de diciembre. Budiño

La canción de las 10:25. El regreso de uno de mis héroes de adolescencia merece paso obligado por este blog de música e ilusiones. Directo desde Moaña, a media legua del paraíso de Cabo Home, en plena península de Morrazo. Ya me visitó hace tiempo con aquel inolvidable Paralaia y hoy, cual equilibrista sin red, lanza “Santiago”, lo primero de su nuevo disco, “Fulgor”. Gaitero ilustre, aquí se decide a cantar una letra mágica del imprescindible Xoel López, y a dejar el instrumento ancestral en un segundo plano, dejando todo el protagonismo para el formidable Cuarteto Quiroga. Supera la prueba. Y con nota. Bravo por él.

 

Tiny Telephone: A Jero le habrá gustado

Por no comenzar exquisito y decir que fue una noche histórica la de este miércoles en la sala El Sol, empezaré mintiendo y diré que fue algo irrepetible, más que nada porque el próximo martes hay segundo pase. Mereció ambos adjetivos por muchas cosas, pero especialmente por la excepcionalidad del acontecimiento: un concierto en el que todo el mundo sabe la canción que viene a continuación, una actuación en la que los afortunados presentes no protestaron ni lo más mínimo por la exigua duración, tres cuartos de hora mal contados, ni malgastaron energía pidiendo ningún bis; una noche, en fin, con 45 minutos de sonrisa pegada a la cara.

Como a casi todo en mi vida, también llegué tarde a la música de The Sunday Drivers. En un hipotético campeonato del mundo de ver quién ha escuchado más los dos discazos de Jero Romero en solitario, el sencillamente monumental “Cabeza de león” y el decididamente sideral “La grieta“, lucharía claramente por la primera posición. Sin embargo, es ahora, casi una década después de su disolución, cuando me dedico a disfrutar plenamente de los cuatro trabajos publicados por ese grupo que lideró, El Greco mediante, el segundo artista más fantástico que jamás nunca vio Toledo.

Hace tres meses, el fenomenal teclista Sergio Valdehita tuvo la gloriosa idea de, a falta de los domingueros manchegos, revisitar “Tiny Telephone“, el disco que en 2007 publicaron The Sunday Drivers. Convenció a cinco músicos más y el primer regalo de Navidades llegó en forma de conciertazo inolvidable.

Se vio a Valdehita disfrutar cual enano durante tres cuartos de hora que, mucho me temo, no se le van a olvidar en su vida. También al tímido Charlie Moreno, en su doble versión de teclado y guitarra. Víctor Pescador, con su colega Stanich disfrutándole desde el fondo de la sala, confirmó que es de los mejores guitarras solistas de la actualidad y se estiró a la voz, de manera mucho más que notable, en alguno de los perfectos himnos que componen el ya mítico “Tiny Telephone“.

Adrián Seijas abandonó por una noche a Xoel y mantuvo con elevado tino esa línea de potentes bajos que en el disco original protagonizaba Miguel de Lucas, ahora enrolado en las psicodélicas filas de los gigantescos Rufus T. Firefly. Pablo, el mayor de los coruñeses Seijas, era, sin duda, el más expuesto de los seis al tener sobre él una constante espada en forma de desgarrada voz de Jero Romero. Y, desde la primera voz de “Rainbows of colours“, desde ese fantástico “There is a room by the steps in my head” que la comanda, pareció que cantaba el propio Jero. Y así hasta el final. Grandísimo el gallego durante toda la noche.

Y al fondo, en la batería, quizá el más contenido, Nacho García; de los seis, y con diferencia, el que más tiempo ha compartido con el genio toledano, ahora en voluntario retiro. Pudiera parecer que ando obsesionado con Romero. Nada más lejos de la mentira. El miércoles se cumplieron los primeros 1.195 días sin poder disfrutar de Amable Rodríguez, Alfonso Ferrer, Charlie Bautista y Nacho García; integrantes, junto a Romero, de un grupo, este también, irrepetible.

Sonaron perfectas en El Sol las diez canciones de Tiny Telephone, prácticamente igual que en el disco, demérito en tantas otras ocasiones y exitazo total en la noche del miércoles. Joyas como “Paranoid“, “She“, “Little chat” o “Better if I” revivieron, igual que “Do it“, ese trallazo monumental que convirtió a The Sunday Drivers en una ejemplar banda de festivales. Al final todos cantamos porque nos sentíamos felices y aquello acabó, cómo no podía ser de otra manera, con el “Dancing Queen” de ABBA, tantas veces versionada en los directos de aquellos inolvidables domingueros toledanos.
Abandoné El Sol sonriendo, felicitándome por lo bonita que sigue siendo la música en directo y preguntándome qué coños andaba haciendo yo en aquellos años en los que The Sunday Drivers hacían canciones preciosas.

12 de diciembre. Los Bélmez

La canción de las 14:24. Cibernéticos amigos músicos me presentan a Los Bélmez. Aún sin apenas tiempo, no dudo en seguir sus enseñanzas, pincho y no hay fallo posible. Guitarreos potentes, la particular voz de Jonathan Uría y la no menos curiosa teoría de los besos comunicantes. Aparece hasta Kobain. No digo más. Escuchen.